«Una travesía musical…»

Juan Falú y Lucho Hoyos cautivaron al público que colmó el sábado La 9 de Julio. También hubo lugar para el recuerdo de legendarios compositores.

Esta vez fue distinto: no se escuchó ese murmullo que suelen tener las peñas folclóricas en nuestra provincia. Por el contrario, el sábado a la noche en la casona cultural La 9 de Julio, Juan Falú y Lucho Hoyos lograron cautivar a un público que aplaudió largamente cada interpretación.

La apertura del espectáculo estuvo a cargo de Hoyos, acompañado por el violín de Manuel Sija en las interpretaciones de «Naranjitay», un versión instrumental de «La Oma», «Luz del alma» de Divididos, las chacareras «Para los ojos más bellos» y «Adiós que te vaya muy bien», y «Juntarnos», compuesta por el mismo Hoyos.

Posteriormente le llegó el turno a Falú, que atrapó con su arte al público en casona cultural totalmente colmada.

La presentación del músico tucumano, que fue dedicada a su amiga «Coca» Aredes, incluyó «La Vieja», la guarania «Que lo deje el río», la vidala «Algarrobal» y las zambas «Nostalgias tucumanas», «Alfonsina y el mar», y «La tristecita». Entre los interminables aplausos el guitarrista comentaba algunas anécdotas y saludaba a quienes reconocía entre las mesas. «Vengo a Tucumán a encontrarme con viejos amigos, de la música, de la facultad o de la militancia», señaló mientras acariciaba su guitarra. Precisamente para recordar aquellas épocas interpretó con emoción la «Vidala para mi sombra», que fue largamente aplaudida por el público.

Homenajes

La velada también estuvo salpicada con algunos sentidos homenajes. Como cuando Falú trajo el recuerdo de los Hermanos Núñez con la chacarera «La cruzadita»; o más tarde, cuando hizo un tributo a Manuel Castilla y Fernando Portal con «Pastor de nubes». El bloque de recuerdos se cerró con «Resolana», de Eduardo Falú.

En un alto del recital, fue invitada a cantar Melisa Lamione de Buenos Aires, quien estuvo a la altura del espectáculo con una aplaudida interpretación de «Alfonsina y el mar».

Finalmente Juan Falú, Lucho Hoyos ý un inspirado Manuel Sija entregaron alta música en un escenario plagado de talento y emoción.

«Sonkoy querido». recitado y cantado, apretó los corazones para traer desde su inmortalidad a Pepe Núñez quien fuera entrañable amigo de ambos. Luego la chaya «Rosario Pastrana», también de Pepe Núñez y Juan Falú, arrancó las palmas de un público que disfrutó de un excelente trabajo del sonidista. La velada culminó con «Tonada del viejo amor», donde las voces y guitarras viajaron con el violín hacia los rincones más lejanos del pentagrama. Un espectáculo que emocionó hasta las lágrimas. Incluso más tarde, cuando el público ya se había retirado, a media luz y a puertas cerradas, Juan y Lucho seguían aferrados a la guitarra con un puñado de amigos, mientras una tenue llovizna demoraba el amanecer.

Fuente, (Nota y Foto): La Gaceta de Tucumán.