Por fin apareció Diego Boris

Pero un día después de sancionada la ley en el Senado. En un correo personal porque descree de un debate en las redes. No puedo reproducir el correo pero sí algunas afirmaciones, porque yo sí creo en la validez de este debate.

Avala la sanción de la ley con un listado de músicos donde estimo que habría un 90% de músicos de rock, pero como no distingo demasiado algunos géneros musicales, prefiero decir que habría un 10% de músicos del tango y el folclore.

Adjunta el apoyo de las entidades de músicos independientes.

Nada dice de las más de 100.000 personas que discutieron el tema con preocupación y, generalmente, respeto.

Nada del reclamo de que se tomen decisiones consultadas para que tengan legitimidad.

Señala, con maña política, que este es un día del Músico para tener “un día gremial” y que después bregarán por un día de la Música para poder representar “nuestras identidades más profundas”.

O sea, Spinetta quedó reducido al día gremial y, para que quedemos contentos los que respetamos identidades más profundas, se nos concederá otro día.

Pareciera que este muchacho reparte días para contentar a todos pero, eso sí, siempre primero al rock nacional, el actual y omnipresente símbolo de la cultura nacional.

Nunca más atinada la propuesta de Jorge Cardoso:

“Le sugiero no personalizar el día del Músico. La solución es sencilla: meta 366 bolillas numeradas en el tambor de un bolillero y saque una al azar. Obtendrá un número que ha de usar como si de una fecha se tratara. Úselo. Seguro que un día como ese nació o murió un gran músico argentino”.

En lo personal, me daré una pausa en este debate nunca tenido en cuenta por Boris.

Agradezco las buenas ideas y sobre todo la nobleza para soltarlas y defenderlas, sean coincidentes o no.

Solamente recuerdo que:

  • No me parece el tema principal tener tal o cuál día, con tal o cuál músico.
  • He cuestionado una preeminencia de la cultura del rock para arrogarse la representación simbólica cultural argentina, contando como fuertes aliados a la política y al mundo empresarial y mediático.
  • He cuestionado la ignorancia y/o falta de respeto acerca de los símbolos culturales nacionales amasados en un par de siglos o más.
  • He cuestionado la metododología del Instituto Nacional de la Música, por inconsulta y apresurada.

Habemus Dia Musicus.
Buen año para todos y un abrazo a casi todos.

Juan Falú.-