Juan Falú celebró 50 años con la música en el ND Teatro

El guitarrista entregó su obra en forma sigilosa, desde que en los 80′ retornó a la Argentina y el sábado por la noche, al celebrar 50 años con la música en el ND Teatro, donde ensayó una evocación parcial de ese recorrido.

Juan Falú celebró 50 años con la música en el ND Teatro

El arte paciente del tucumano, que encuentra el placer de explorar tensiones armónicas y densidades sonoras y textuales sin precipitarse en la celeridad ni la acrobacia, quedó reflejado en tres discos lanzados en simultáneo («Zonko querido», «Ronda de los amigos» y «Juan Falú en vivo»), a modo de reseñar un derrotero que ha despertado la admiración de músicos de diferentes orillas y lenguajes.

De tantas elecciones posibles, en el concierto de los 50 años Falú eligió enfatizar su notable dimensión como compositor, una faena que, necesariamente, lo ubica en una posición de intercambio con otros músicos y poetas.

De su larga estancia brasileña durante su exilio (Falú fue militante de las Fuerzas Armadas Peronistas), el guitarrista interpretó la guarania «Resistencia», junto a Florencia Bernales, y «Payuquita», con letra de Horacio Pilar y el piano de su hijo Andrés.

Luego, con «Yusberiana» invocó el paisaje sonoro de la chacarera revestida por tensiones armónicas diferentes a su pulso más primitivo pero sin por ello cuestionar su pertenencia a esa estética.

Con la flautista Bárbara Streger homenajeó a la pianista Hilda Herrera con «La trunca Herrera» y con el guitarrista tucumano Juan Quintero retomó la poesía de Pepe Nuñez en una versión de «A puro fierro». «Es mi memoria y mi futuro», dijo Falú para introducir a Quintero en el escenario del ND Teatro.

La palabra de Pepe Núñez atravesó distintos momentos de la noche: reapareció, por caso, para encarnar una versión de «La cruzadita» o para el desenlace, coral, con «Zonko querido».

El «Negro» Carlos Aguirre subió al escenario para los aires peruanos de «Donata Suárez» y luego, en forma de trío, con la voz de Liliana Herrero, interpretaron esa singular obra que es «Confesión al viento», con ese texto, al modo de una subordinada infinita, con inflexiones por fuera de la estructura, crado por Roberto Yacomuzzi.

Luego Herrero interpretó la «Zamba del arribeño», con letra de Néstor Soria -una de aquellas obras que por sí mismas justifican una carrera-, y el que el disco doble «Zonko querido» tiene tres versiones impecables, a modo de lección pedagógica sobre cómo abordar el mismo pentagrama con enfoques disímiles.

La secuencia de la noche fue acompañada por musicos de diversa laya como Lilián Saba, Juan Quintero, Carlos Aguirre, Florencia Bernales, Marcelo Chiodi, Andrés Pilar, Rubén Lobo, Bárbara Streger, entre otros músicos. Muchos otros acompañaron desde abajo del escenario.

«Fue el mejor de mi generación», sentenció Liliana Herrero desde el escenario. Nadie se atrevió a desmentirla.

TELAM.-