Espacios alternativos para el folklore

La mística de la guitarreada, el baile y los sonidos eléctricos copan la parada: mientras en Buenos Aires las peñas crecen, aparecen más espacios alternativos para mostrar otra cara del género.

Por Gabriel Plaza | LA NACION

El músico Juan Falú conoce de adentro la mística de la guitarreada. Ese templo musical de los sentidos es una experiencia que todo músico y aficionado tiene que vivir alguna vez para entender realmente de qué se trata el folklore. Parte de su voluminosa obra compositiva, su manera de tocar la guitarra y su filosofía de vida están relacionadas con esa experiencia en las guitarreadas. Esa atmósfera, que trata de evocar cada vez que sube a un escenario, es lo que buscará recrear en el ciclo Lunas tucumanas , en el Espacio Tucumán, Suipacha 140.

Todo el año, el tucumano, compositor y arreglador será el anfitrión de varios referentes musicales de su provincia que pasarán todos los viernes, a las 19, por ese espacio nuevo. Así, compartirá escenario y guitarreada, a la tucumana, con Coqui Sosa (el 30 de mayo), Leopoldo Deza (20 de junio), Topo Encinar y Juan Quintero (18 de julio), Pato Gentilini (22 de agosto), Claudio Sosa (19 de setiembre), Pablo González (17 de octubre) y Lucho Hoyos (21 de noviembre).

«Me gusta esta experiencia porque yo vine a Buenos Aires en diciembre del 74; me fui ocho años afuera, exiliado, y desde que volví y comencé mi camino artístico, es la primera vez que en Buenos Aires voy a actuar de tucumano, en un espacio tucumano, invitando a músicos tucumanos», cuenta el artista que recibió el Premio Nacional de la Música en 2000 y este año se llevó dos premios Gardel con el trío que tiene con Willy González y Rodolfo Sánchez.

El compositor que destila tucumanidad dice que la guitarreada es una práctica habitual entre los músicos. «La guitarreada es una experiencia única -define Falú-. Uno puede ver cómo la música se mete en los gestos, los silencios y la emoción de todos los que participan. No hay muchos países donde se den las guitarreadas como acá.»

-¿Qué significa esa experiencia en la formación del músico de folklore?

-Siempre suelo decir que yo aprendí más de música en esas reuniones que por otras vías. La guitarreada no es sólo una escuela, es algo apasionado. Cuando uno la ha vivido, resulta que no se puede prescindir más de ella. A mí me hace mucha falta y es como un vacío enorme cuando no puedo participar de algunas de esas reuniones que se arman en el interior todo el tiempo.

-¿Es la misma sensación que te genera estar en un escenario?

-Cuando uno toca comunicado con el público y la música va y viene, se generan momentos sublimes. Pero cuando la música se impone en una rueda de amigos que ya está matizada por la amistad, la historia, el brindis, el humor previo, todos ingredientes que hacen a lo vivencial, ahí uno descubre el sentido más existencial de la música.

-¿Protagonizaste muchas?

-Tuve momentos de hacerlo casi compulsivamente. De ir a un lugar, tocar y de antemano decir: «Bueno, como la seguimos después». Con el afán de la guitarreada se mueven muchas fantasías de encuentros y la sorpresa que te puede deparar la propia noche como una caja de sorpresas.

-¿ Hay guitarreadas legendarias?

-Con Pepe Núñez (autor de la conocida «Chacarera del 55») tuvimos muchas. Eran guitarreadas ceremoniosas y todos sabíamos que iba a rodar el vino, el humor, la discusión y hasta la pelea, pero llegado el momento del canto del Pepe Núñez, todo el mundo cuerpo a tierra y a escuchar. Era sagrado. Por eso, tengo un recuerdo de Tucumán muy fuerte y lo sigo viviendo acá. Ojo, también he tenido guitarreadas gloriosas en Santa Rosa, Salta o Jujuy. Es otra estética, no tiene que ver con lo peñero y estentóreo. Es un ritual.

-¿Qué cosas aparecen en tu música de ese aprendizaje?

-Me caló hondo porque en estas reuniones no cabe la frivolidad. Esto no quiere decir que uno no se divierta mucho con la música. El papá de Juan Quintero te puede conmover con la ternura de una zamba y después hacerte reír mucho con la parodia de esos cantores de barriadas. Lo que predomina en la guitarreada es un alto voltaje emotivo y todo lo que provoca la música, cuando es de la tierra de uno.


Pogo y chacarera

El 12 de junio quedará inaugurada oficialmente Meta! La Peña Eléctrica, del grupo Semilla, que presentará las canciones de su primer disco y un nuevo formato peñero y urbano en Niceto Club, Niceto Vega 5510. A la manera de otras fiestas tribales, esta movida combinará baile, proyecciones, DJ, performances y folklore eléctrico y electrónico. En su primera edición estarán Tremor, Orozco-Barrientos y Bailanta Multitudo.

Fuente: La Nación.